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Voltio.

5. 12. 12.
Porque creo que la incertidumbre se marchó junto con la esperanza de algo nuevo. Tengo la impresión de que me queda sentarme a esperar a que vuelva a pasar algo. Pero creo que se sabré como pasar el rato.

La valentía sirve para demostrarse cosas a uno mismo, no a los demás, y todo aquel que eche mano del riesgo para conseguir algo, de una forma u otra acaba ganado. A veces a base de golpes y otras se trata sencillamente de haber asumido el riesgo.

3. 12. 12.
Mi cuerpo contraído por el cansancio y el estrés se relaja. Siento que los párpados me pesan y cierro los ojos. 
No puedo; no quiero dormirme. Hoy es un día destinado a acabar desde que empezó. Como todos los demás supongo. Pero hoy no quiero moverme; no quiero hacer nada. Los remordimientos y mi sentimiento de responsabilidad se han marchado. O andan tan adormecidos como mis músculos.
Mi mente, mi cabeza... todo está entumecido y teñido de un filtro frío y envejecedor. Mi mundo amarillento me provoca un anhelo inexplicable.

Te quiero. De forma egoísta. Te quiero a mi lado. Te quiero conmigo. Te quiero para mí. Necesito protección ante la ola de aire gris y confuso que me inunda poco a poco. 

¿Dónde estás ahora? ¿Qué haces? ¿En qué piensas?

¿Qué somos? ¿Que significamos para tí; para el universo?

¿Debo arriesgarme? ¿Ahora? ¿Mañana? ¿Debo aplacar mis impulsos por un bien mayor; mi estabilidad?
Nadie prefiere quedarse sentado esperando a arriesgar y salir ganando.

¿Que puedo perder, si antes de tí, ya estaba perdida?


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<< Y la chica de la falda de cuadros acabó mojada, hecha pedazos y con una lágrima manchando su perfecto y delicado rostro, ante un día en el que debería de haber brillado el sol. >> 7:30 de la mañana, miércoles 30 de Abril. Al norte de una isla perdida en el Atlántico, en una cuidad llena de magia en cada rincón. El sol brilla como acostumbraba a hacer antes de que llegasen las lluvias. No hay nadie en la calle, ¿O sí? Por lo menos nadie que llame la atención del pequeño bulto, sentado en un banco de la Calle Mayor. Está esperando a alguien, o a algo. ¿Pero, que espera...? Sentada como estaba, tuve la tranquilidad necesaria para poder pararme a pensar que era lo que me había sacado de casa tan repentinamente aquella mañana. ¿Que había sido? ¡Demonios! ¿Que era tan importante, que iba a pasar que fuera tan importante para sacarme de la cama a las 6:00, ducharme y vestirme con sumo cuidado, para que al final acabara allí, sentada en un banco, sin intuición que seguir...

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