Ir al contenido principal

Una Semana de Luces #005

Demasiado tiempo sin sentirme quieta. Por ser yo. Ya no sé que es eso, y no sé que es esto tampoco. Este tubo de escape atascado de no arrancar; oxidado cobrizo y fiable. No hace falta que sepa que es esto, porque me sale solo. No hace falta que sepa ser yo, porque nunca lo he sabido. Las pocas veces que lo he tenido claro, o ha sido por esto, o me lo han pisoteado después. Más bien las dos juntas. He tenido dos años enteritos para mí. Para desconocerme a mi misma. Para saber todo lo que no soy. Pero de tanto descartar no sé si queda algo más ahí, a lo que todavía no le hayan puesto nombre; o es que no existo en el mundo que me rodea, si no en el mio.

¿Pero cuál es ese?

Ojalá sirviera para algo más que las palabras rotas, los dolores profundos y las necesidades básicas. Ojalá sirviera para ser feliz.

-------------------------------------------


Por no saber cómo llamarte sin querer. No saber a quién me recuerdas; a qué te pareces. Humo. Espacio confuso. Tierra y carne de nadie. Mente inconscientemente condenada. Los mil y un puntitos que aparecen de intentar encontrar las estrellas en la noche de la ciudad. Están, desaparecen; como espejismos. Como espejos rotos, devuelven mil rayos de luz; mil amaneceres, mil sombras, y un sólo reflejo tuyo. Tú, inconcebible de cualquier otra manera. Hecho pedazos y trozos que contorsionan en un espacio nulo por ser inmenso. Levantas el brazo. Señalas. Allí. Donde no hay nada. Pero tu movimiento levanta polvo de estrellas y, por un momento, brillas como luz.

Y lo pierdes sin más, mientras allí donde señalabas, solo se ve el reflejo de la oscuridad que encierras. Arena negra que parece volar, cuando en realidad solo se deja llevar por la gravedad planetaria. Estática en sus maneras, cambiante a los ojos mortales. Algo que temo, por su facilidad de parecer ser algo que no es. Pero tranquila, ¿Las ves ahí? ¿Las estrellas brillantes que se acercan desde lo más alto del cielo? Es él.  No tiembles, ya no queda miedo.


70-61-73-74-65-6c.tumblr.com

Comentarios

Entradas populares de este blog

Una Promesa

Prometer. Una Promesa. Es algo que debería durar para siempre. Aunque no siempre dura lo que tiene que durar. Prometer es comprometerse a cumplir. Prometerle a alguien es sumirle en un estado entre el shock y la sorpresa durante menos de una fracción de segundo; dejarle pendiente entre el todo y la nada. Hay que estar dispuestos a cumplir con lo que se dice; ya sea imposible o posible. Quiero decirte a tí; la persona que es más improbable que esté leyendo esto que quiero confíar, y que cumplas lo que prometes, pues sólo entonces probaré la verácidad de tus palabras. Y por mucho que quiera que sea así, también te advierto que no es de mucha ayuda sí no intentas cambiar, aunque sea un poco con todo el mundo y consigues cambiar conmigo por guardártelo todo dentro.

Espera.

<< Y la chica de la falda de cuadros acabó mojada, hecha pedazos y con una lágrima manchando su perfecto y delicado rostro, ante un día en el que debería de haber brillado el sol. >> 7:30 de la mañana, miércoles 30 de Abril. Al norte de una isla perdida en el Atlántico, en una cuidad llena de magia en cada rincón. El sol brilla como acostumbraba a hacer antes de que llegasen las lluvias. No hay nadie en la calle, ¿O sí? Por lo menos nadie que llame la atención del pequeño bulto, sentado en un banco de la Calle Mayor. Está esperando a alguien, o a algo. ¿Pero, que espera...? Sentada como estaba, tuve la tranquilidad necesaria para poder pararme a pensar que era lo que me había sacado de casa tan repentinamente aquella mañana. ¿Que había sido? ¡Demonios! ¿Que era tan importante, que iba a pasar que fuera tan importante para sacarme de la cama a las 6:00, ducharme y vestirme con sumo cuidado, para que al final acabara allí, sentada en un banco, sin intuición que seguir...

003 - Loneliness

La odiosa sensación de sentirte solo. A veces es sólo eso, una sensación. Otras, las más difíciles, estás solo de verdad. Nadie parece escucharte. Nadie nota tu presencia. Todo sigue su curso, mientras tú, una pequeña figura silenciosa, pasas desapercibida entre la multitud. Incluso para la gente que te quiere. En esos momentos no pareces significar nada para ellos. Eres uno más. ¿Y que pasa después? Hay varias posibilidades. Primera; continuas, viendolo todo desde fuera, sin que nadie se de cuenta de lo mucho que necesitas que te devuelvan a la realidad. Segunda; continuas, intermitentemente, ese sentimiento desaparece para dar paso a otros, pero no es defnitivo, a veces, vuelves al principio. Tercera; alguien por fin se da cuenta de como te sientes, se preocupan por tí, pero eso aunque ayuda, no siempre sirve para remediarlo del todo. Cuarta, la idílica; alguien consigue hacerte escapar de tí mismo y de nuevo, te sientes tú. La soledad desaparece. Quinta, la más peligrosa y traicione...