Soy una persona complicada. Pero no me arrepiento de complicarme, puedo notar cosas que otros no. He dejado de hacer caso a personas que me importan de verdad. No estoy para nada contenta con eso, me gustaría volver al preciso instante en el que la cagué y cambiarlo. ¿Puedo? No. Por supuesto que no. ¿Es eso el arrepentimiento? ¿Querer cambiar algo que sabes que no puedes? ¿Que te parezca que has obrado mal? ¿Pensar en ello de manera que todo te guía a la tristeza? Puede. Pero el arrepentimiento es más que eso, es darte cuenta de las cosas, como son de verdad. El arrepentimiento es echar al auto-conformismo lejos. Querer mejorar. Saber que como todo humano te puedes equivocar. ¿Entonces es el arrepentimiento un sentimiento desagradable, malo y molesto? No, el arrepentimiento forma parte de nuestra individualidad como seres humanos. Nuestra libertad.
Amanece un día más. Como otro cualquiera. El sol de la primavera proyecta sus rayos de forma tímida; desperezándose ante el inminente cambio de estación. Probablemente no os sea díficil si lo intento, averiguar dónde me despierto. Todo ha cambiado porque estoy aquí. Las personas, el tiempo, el lugar y el momento. Todo eso; más y lo que dejé. Todo menos yo. Yo siempre yo, y yo siempre igual. Incluso sin saber qué soy; se estanca. Ahora mismo no veo que las cosas vayan mal tal como están. No debería de estar escribiendo pues. No parece que tengan porque ir peor y lo que me espera a mi regreso es aún mejor. Tengo esperanzas, ganas de seguir adelante, sueños... Tengo miedos, debilidades y quebraderos de cabeza . Y por supuesto, tal perfecta simplicidad, no termina de ir conmigo. No me satisface; o eso parece. La misma historia de nuevo. Las cosas van bien y huyo. Huyo pero no se de qué.Visto así, parece como si el objeto de mi temor fuera sentirme feliz. Pero no. Os lo pro...

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