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Carga eléctrica.

Siento como mi mente y mis sentimientos se dividen allí donde mi comportamiento y mi realidad no pueden.

¿Me encuentro acaso ante una especie de decisión que deba tomar? ¿Tengo acaso elección? Ya puestos digo: ¿Y qué pasa si la respuesta a ambas preguntas es 'no'?
Probablemente mi mundo implosionaría. Tal y como están las cosas de relacionadas, todo acabaría dado la vuelta y con un balance total negativo. Pero no puedo evitarlo si es lo que tiene que pasar..

Puedo evitar gestos, movimientos, reacciones, sabiéndo que me fuerzo a mi misma por un bien mayor, si eso van a ser cosas como tranquilidad, estabilidad, felicidad, sentimientos... Aunque estuviese actuando, habría decidido hacerlo por mi.

Las líneas en cambio. Son difusas. Demasiado. En mi búsqueda, jamás en encontrado en el mundo verdades absolutas por mucho que haya creído verlas y haya creído tener la razón y diera por hecho que el mundo se equivoca en su funcionamiento. No existen límites; líneas que definan una forma de lo que somos o lo que nos rodea. Y el cerebro humano tiende a sintetizar y halla la sencillez en la geometría.

Será.

Pero la mente esta totalmente preparada para la complejidad del mundo; armada con la suya propia. Y es a ella a la que no puedo frenar, la que no para, la que se contradice y enreda e imagina y sueña. Y es ella la que más siente creo yo. Y la que no para.

Ahí es donde está el desarrollo. Y el desarrollo es lo imbatible. Eso es lo que hace que me duela la cabeza y que tenga miedo del siguiente paso que ella vaya a dar sin avisar, ni darme tiempo acostumbrame a algo de nuevo.

La que al final conseguirá influirme y hacerme tomar decisiones será ella.
La que revolverá las cosas en cambio seré yo. 
Pero nunca me ha importado pagar por sus crímenes.



Y es lo que hace que se me esten cerrando los ojos ahora,

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