El oscuro día termina. Dolorido. Monótono. Gris. Nunca había visto un agujero negro de tales dimensiones fuera del espacio. Estaba tan cerca... tan cerca de sumirme en un profundo sueño... sin preocupaciones... De repente unas palabras resonaron fuertemente en mi cabeza. "Da igual lo mal que lo hayas pasado, las penurias que hayas sufrido. Todo eso da igual porque tienes que estar seguro de una cosa, mañana el sol saldrá, y un día nuevo empezará."
<< Y la chica de la falda de cuadros acabó mojada, hecha pedazos y con una lágrima manchando su perfecto y delicado rostro, ante un día en el que debería de haber brillado el sol. >> 7:30 de la mañana, miércoles 30 de Abril. Al norte de una isla perdida en el Atlántico, en una cuidad llena de magia en cada rincón. El sol brilla como acostumbraba a hacer antes de que llegasen las lluvias. No hay nadie en la calle, ¿O sí? Por lo menos nadie que llame la atención del pequeño bulto, sentado en un banco de la Calle Mayor. Está esperando a alguien, o a algo. ¿Pero, que espera...? Sentada como estaba, tuve la tranquilidad necesaria para poder pararme a pensar que era lo que me había sacado de casa tan repentinamente aquella mañana. ¿Que había sido? ¡Demonios! ¿Que era tan importante, que iba a pasar que fuera tan importante para sacarme de la cama a las 6:00, ducharme y vestirme con sumo cuidado, para que al final acabara allí, sentada en un banco, sin intuición que seguir...

Comentarios
Publicar un comentario